12 cosas en tu hogar de las que deberías deshacerte

Las tendencias de moda en diseño de interiores van y vienen, cambian con el tiempo, y aquí está la lista de cosas que para los principales diseñadores ya no funcionan.

Cojines del mismo color que tu sofá.

Es momento de actualizar tus cojines, y es que para dar color y armonía, es ideal jugar con las texturas, los colores y diferentes, patrones es ideal para acentuar el color principal de tu sofá y ayudar a crear armonía y diversión a tu salón.

Luces y bombillas de luz blanca.

Reemplaza tus bombillas y luces de color blanco por otros tonos más cálidos, y de este modo lograr añadir más calidez a tu habitación, simulando el color de una vela o del fuego.

Accesorios en las ventanas que dificultan la luz natural.

La luz natural resalta e ilumina cualquier estancia, así que permitir que esta entre y la haga parecer más amplia, es esencial. Por ello, una de las primeras cosas que debemos hacer al decorar cualquier habitación de nuestro hogar es eliminar aquellos elementos de las ventanas que impidan la entrada de luz natural.

Tejidos oscuros que hacen tu espacio más pequeño.

Los tejidos opacos y oscuros hacen que los espacios se vean recargados, por ellos, piensa en reemplazarlos por tejidos ligeros de tonos cálidos, que ayuden a elevar el espacio. Esto es especialmente importante para las cortinas, ya que ayuda a favorecer la entrada de luz natural a la vez que crea un espacio más cálido y acogedor.

Paredes decoradas que no estilizan el espacio.

Es muy actual crear un espacio especial decorando en tonos o materiales diferentes una de las paredes de la estancia. Lo ideal es no recargarlo y centrarse en decorar un punto de esta al que darle foco, en vez de la pared entera, usando alguna pieza de arte, plantas o un espejo.

Divisiones de madera en las paredes.

Las divisiones en la pared con cenefas de madera lo único que consiguen es dividir el espacio haciéndolo parecer más pequeño. Para lograr un espacio más amplio y luminoso es recomendable utilizar tonos claros y lisos para las paredes.

Maderas manchadas.

Si la mayoría o todos tus muebles son de madera envejecida o manchada, pueden hacer que la estancia no luzca y de una sensación de viejo. Lo ideal es mezclar los estilos un poquito utilizando algunos muebles de madera y mezclándolos con otros materiales y colores.

Alfombras pequeñas.

No importa lo bonita que sea la alfombra, si esta es demasiado pequeña para la estancia en la que se encuentra, deberías deshacerte de ella. Las alfombras demasiado pequeñas hacen que el diseño de la habitación y sus muebles parezcan baratos.

Baldosas de estilo industrial.

En algunas casas todas las baldosas de la casa son iguales o muy parecidas, de tonos beige o blancos y cubren todo el espacio de las paredes y el suelo de los baños y de la cocina. Lo ideal sería combinar paredes lisas con diferentes diseños de baldosas en cada estancia para crear espacios más personales y únicos.

Televisores encima de la chimenea.

En aquellos hogares en los que hay una chimenea, es muy típico aprovechar el espacio encima de esta para colocar el televisor. Lo ideal es mantener estos espacios separados para poder mantener momentos únicos frente a la chimenea sin las distracciones del televisor y viceversa.

Plantas artificiales.

Las plantas artificiales son imanes de polvo en el hogar, y dependiendo de la calidad de estas, pueden hacer que la estancia entera parezca barata y desactualizada. Por otro lado, plantas muertas son aún peor, porque darán un aspecto descuidado y sucio.

Sets de muebles a juego.

Es recomendable combinar algunos estilos y no comprar el set entero a juego, para de este modo darle un toque personal que estilice la estancia, y no parezca un showroom de una tienda.

Cómo estilizar tu salón con un solo truco

Las tendencias de diseño son cambiantes y este ano reinan los salones cálidos con toques personales, en tonos claros y de estilo minimalista.

Combinar sofás de diferentes tonalidades en salón ofrece un look moderno, cool y sofisticado. La distribución de estos debe proporcionar un espacio estético a la vez que práctico y cómodo.

Mezcla lo clásico con lo moderno

No hay nada más evidente dentro del mundo de la decoración que el hecho de que lo viejo está de moda. Muy de moda. Y tampoco hay nada tan evidente como el hecho de que los apasionados del mundo de la decoración nos sentimos en nuestra salsa cuando salimos a la calle a buscarlo. Porque casi tan interesante como ver el objeto con solera en nuestra casa es el placer que nos aporta salir a buscarlo por anticuarios, tiendas, mercadillos, rastro, ventas especiales, incluso en plena calle los días de recogida de muebles…

Hay cientos de fórmulas, decenas de combinaciones, aunque no se debe abusar de ellas. Si predomina en nuestro salón la decoración más moderna, con que añadamos un par de elementos que hagan contraste es suficiente, de la misma manera que si las paredes están envejecidas y dan aspecto de antiguas, no conviene excedernos colocando demasiados elementos antiguos también. El contraste realmente interesante lo haría esa pared con un conjunto de muebles modernos.

Usa colores complementarios

No hay nada como el color para transformar un espacio. ¡Una verdad como un templo! Y más en el salón, que es el más visto y vivido de casa. ¿El secreto para no pasarse ni quedarse corto? Usar como mucho tres colores. ¡Que vivan los tríos!

Los colores complementarios nos ayudan a crear vibrantes composiciones tonales, hermosos matices, contrastes estupendos y oscurecer los tonos de la manera correcta.

Si queremos resultados profesionales, debemos saber cuáles son los colores complementarios, sus conceptos fundamentales, como se complementan en el extremo opuesto del círculo cromático, el uso apropiado de los colores complementarios, entre otros puntos. ¡Vamos a verlo todo!

Los colores complementarios u opuestos son los colores que están en posición opuesta dentro del círculo cromático. Son dos colores que, enfrentados, se pueden unir con una línea recta dentro de la rueda de color, como se aprecia en la imagen anterior.

Con un simple ejercicio visual, puedes conocer de forma rápida el color complementario de determinado tono. Prueba a observar durante medio minuto un tono pleno y saturado. Luego, mira algo blanco que tengas y verás una ilusión óptica con el color complementario que compensa tu fatiga ocular

Veamos primero cuáles son los colores complementarios de los colores primarios. Siempre será un color secundario, y a la inversa. Para saber el complementario de un color primario, sabes que siempre surge de la mezcla de los dos primarios restantes.

En esta imagen puedes ver cuales son los colores complementarios. El complementario de un color es el que se encuentra en el laso opuesto de esta rueda.

Combina con cojines de fibra

Hablar de cojines es hablar de uno de los complementos decorativos más utilizados en todo el mundo. Hay gente que reconoce que está loca por ellos, y la verdad es que no nos extraña porque hay millones de diseños y es fácil encontrar más de uno por el que derretirse.

El número de cojines a elegir es la pregunta del millón. Los amantes del minimalismo se conforman con dos, pero los que suspiramos por los cojines no podemos vivir con esa norma. Por suerte, cada sofá es un mundo y no debes limitarte a esa cifra, sobre todo si tu sofá es lo suficientemente grande como para dar cabida a más cojines.

Lo más importante es no sobrecargarlo visualmente y que tampoco sea incómodo a la hora de sentarse, porque la comodidad no siempre se multiplica a medida que aumenta el número de unidades. Es importante conseguir el equilibrio pensando en la simetría y no perder de vista el uso que le vamos a dar al sofá. ¿Conclusión? En un sofá grande dos cojines pueden quedarse cortos si no son de grandes dimensiones. Entre cuatro y seis suele ser lo ideal, aunque también hemos visto composición de ocho cojines que son una maravilla.

La elección del color de los cojines también nos suele traer de cabeza. Como seguramente ya sabrás, en el mundo de la decoración no siempre debemos comprar aquello que sea del color que más nos gusta, ya que debe convivir con otras piezas decorativas y es bueno que todo se mezcle en armonía. De ahí que debas fijarte en el color de las paredes y en el de los muebles para elegir, si bien es cierto que puedes tener dos objetivos: que los cojines pasen desapercibidos o que los cojines destaquen.

Si quieres que los cojines pasen desapercibidos para no quebrantar lo más mínimo la ley de la armonía, deberías decantarte por un color como el del sofá, ya que de esta forma no destacarán y se integrarán a las mil maravillas. Si por el contrario quieres que se conviertan en los grandes protagonistas del salón, hazte con cojines de un color distinto al del sofá y de un tono lo suficientemente llamativo como para que la vista se vaya hacia a ellos rápidamente.

A la hora de combinarlos, elige dos colores como máximo que sean complementarios. Sobre una base lisa destacarán más.

Busca el equilibrio con sofás modulares

Sofás modulares en uno o varios colores son una excelente opción si lo que deseas es adaptar por completo el mobiliario a las características específicas de la estancia. Puedes elegir que estos se sucedan a lo largo de una pared e incluso de dos, incluyendo un módulo que articule la esquina, a modo de rinconera, para aprovechar al máximo el espacio del que dispones. La clave está en personalizarlos al máximo.

Escoge los módulos en un único color o combina varios diferentes para dotar de más vida a tu salón. Se verá mucho más alegre y original. Los encontrarás en tonos lisos y en estampados geométricos en los que se entremezclan diferentes colores. Solo deberás prestar atención al resto de elementos decorativos que incluyas en el mismo cuarto para no recargarlo en exceso.

Los módulos admiten, además, otra variación muy atractiva: la de la chaiselongue. Cuando la pruebes, no querrás levantarte de ella. Te lo garantizamos.

Utiliza sofás de distintos tamaños

La distribución del salón no solo ha de resultar estética, también práctica y confortable. Una forma agradable de conseguir esta distribución práctica es la clásica composición en U, dejando uno de los lados despejados para no cerrar del todo el salón.

La decoración y distribución de una casa según el Feng Shui

Si estás pensando en aplicar los conceptos del Feng Shui en tu casa, estás en el sitio adecuado, y es que son muchos los que lo aplican para la decoración de interiores en sus hogares. El Feng Shui es una filosofía China que busca mantener la buena energía en el hogar para sentirnos mejor, distribuyendo y eligiendo los materiales de forma adecuada para lograrlo.

Todos los detalles de una casa diseñada según el Feng Shui

Los principios esenciales del Feng Shui son los siguientes: todo está vivo, todo está relacionado, y todo cambia.

Todo está vivo

Ya sabemos que las personas, animales y plantas están vivas, pero tenemos que tener en cuenta que todos los objetos que nos rodean también. Todos están cargados de un significado que puede variar para unas personas o para otras. Este principio dice que nos rodeemos sólo de aquellas cosas que nos hacen aumentar el ‘Chi o energía vital. Por lo tanto, si un objeto te es indiferente, no te aumenta el ‘Chi: cámbialo por otro que sí lo haga. Para el Feng Shui no hay objetos neutros… ¡Sé consciente!

Todo está relacionado

Los objetos nos influyen y nosotros a ellos. Nuestra casa o trabajo es el reflejo de cómo estamos. Si cambia nuestro hogar o negocio cambiaremos nosotros. Este principio hace referencia al orden y limpieza; pero no de barrer o el polvo si no de aquellas cosas que no necesitamos y que están ocupando un espacio en casa o en el trabajo, bloqueando la energía o ‘Chi. Cuando hacemos “limpieza” estamos moviendo la energía de nuestro espacio y damos la oportunidad de entrada de cosas nuevas y buenas en nuestra vida. Tenemos que vaciar para que entren nuevas oportunidades, nuevas relaciones, una vida más llena y feliz.

Y esto nos lleva al siguiente principio…

Todo cambia

La esencia de la creación es cambio. Nada es estable; todo cambia constantemente aunque no seamos conscientes: el día, la noche; primavera, verano, otoño, invierno; infancia, adolescencia, juventud, madurez.

Este principio nos aconseja que no nos aferremos a las cosas. Aunque nos da miedo el cambio y es comprensible la estabilidad, no se ajusta a la realidad. Por lo tanto, mejor un cambio suave y constante que mantenga el flujo de la energía. Hay un proverbio chino que dice: Si quieres tener suerte, mueve 27 cosas de tu hogar. En Feng Shui decimos: si quieres que se produzcan cambios en tu vida, mueve  27 cosas de tu hogar (o negocio).

Un espacio comunicado y despejado

Al aplicar los conceptos del Feng Shui a una casa como esta hay que organizar los objetos de manera que permitan el flujo de lo que se conoce como energía natural, es decir, que sea posible moverse en un espacio cómodamente.

Si llevas mucho tiempo pensando en rediseñar tu hogar al estilo Feng Shui, deberás conocer las características de esta filosofía para conseguir un buen equilibrio y armonía.

Esta basado en la influencia de los  elementos naturales

Los elementos naturales son el agua, tierra, fuego, madera y metal. Cuando todos estos elementos naturales se juntan crean flujos de energía en el tiempo y en el espacio. La colocación y sus medidas determinan lo que viene siendo el Feng Shui.

Se aplica en diferentes ámbitos

No solo se puede aplicar el Feng Shui en decoración, si no que también se usar en arquitectura, interiorismo, jardinería  e incluso en el urbanismo.

El aspecto más importante es la distribución y la organización de todos los objetos en cada espacio. Se deberá organizar según su usabilidad, color, formas e iluminación.

El Feng Shui mejora el estado anímico de las personas

Al igual que el arte, el Feng Shui se usa para favorecer a la persona. El uso favorable del espacio que se le da crea unos beneficios a las personas como la salud, paz, optimismo…

No consiste en llenar la casa de amuletos

El Feng Shui no consiste en rellenar tu casa de objetos, es una práctica que necesita profundizar en los principios de la distribución física, flujos de energía, orientación y el uso de las zonas del lugar. Decorar tu hogar con esta filosofía no es tan complicado y además te enseña sus verdaderos principios.

EL Feng Shui se centra en el espacio

Para llevarlo a cabo busca espacios limpios, luminosos, naturales y amplios. Pero sobre todo que haya armonía y buen clima de descanso. Pero hay veces que tendrás que deshacerte de lo que ya no utilizas, ya que eso no genera un buen Feng Shui e impide que tengas buenas experiencias.

Genera la circulación de energía

Sheng Qui es la práctica de promover el flujo de energía positiva. El orden, la vitalidad y la limpieza generar una buena energía positiva. El uso de esta técnica nos indica de la ubicación de los muebles de una casa para orientar las fuentes enérgicas de manera positiva. Hay que conocer como circula la energía para usarla en beneficio propio.

Feng Shui en el baño

  1. El baño no puede estar cerca de las puertas de entrada.
  2. No puede encontrarse cerca del comedor, escalera o cocina.
  3. El WC debe estar detrás de la puerta, en un lugar que no sea un lugar muy visible para eliminar los efectos negativos del desagüe.
  4. Mantener siempre la tapadera del WC cerrada.
  5. Que haya goteras hará que haya un Chi negativo.
  6. Usar espejos grandes aportará positividad.
  7. Es necesario que haya luz natural.
  8. Reducir esquinas o cantos de piedras redondeados.
  9. Pintar con tonos claros.

Feng Shui en la cocina

  1. Es importante la ubicación de la cocina y la pileta, ambos deben estar alejados uno del otro, en caso de no ser así, se aconseja poner un trozo de madera o metal entre ambos. Elementos de fuego a un lado y los de agua a otro.
  2. No se puede colocar frente a la puerta del baño o mirando a la puerta de entrada.
  3. Las cocinas que son eléctricas destruyen las energías de los alimentos, por eso es mejor las cocinas de gas.
  4. El espacio debe ser iluminado y con luz natural.
  5. Se recomienda colores claros, tierra y no muy oscuros, se pueden combinar con con verdes claros o azules que proporcionan limpieza.

Feng Shui para el salón

  1. La mesa del comedor debe ser con esquinas redondeadas.
  2. A la hora de comer no deben haber objetos que perturben el momento de la comida.
  3. El mejor lugar para colocar el comedor es cerca de la puerta de la cocina
  4. Se prefiere luz natural, de no ser posible, se usará luz artificial que lo emule.
  5. Nada de mesas de cristal, mármol o colores oscuros
  6. Si el salón y el comedor están unidos, deben separarse por muebles y que se marquen dos tipos de iluminación distinta.
  7. Hay que evitar que la puerta esté de espaldas al sofá.
  8. Es aconsejable usar elementos decorativos que simulen la naturaleza.

Feng shui en dormitorios

  1. No usar estampados de colores y textiles estridentes en las sábanas, cojines, alfombras o cortinas. Se prefieren colores lisos y cálidos que reflejen orden.
  2. No usar muchos aparatos electrónicos, ya que dan nerviosismo.
  3. Apoyar la cama en la pared para generar protección y seguridad. Siempre deben tener cabecera y usar camas de madera y no de metal.
  4. No colocar plantas porque producen un exceso de energía dentro de las habitaciones.
  5. Los espejos en los dormitorios no son buenos aliados ya que genera un efecto que multiplica nuestro  movimiento y nuestra imagen.
  6. Usar pocos objetos y que nos generen recuerdos positivos.
  7. No dormir bajo un techo de vigas de madera, corta la energía y la salud.

Organiza tu espacio

Con el método de Marie Kondo, lograrás organizar cualquier espacio en tu casa, o en tu oficina. Marie Kondo lucha contra el caos desde los cinco años y no es raro pensar que el orden genera bienestar. Esta mujer tiene un negocio de gran éxito en Tokio donde ayuda a sus clientes a transformar sus hogares en lugares llenos de belleza, paz e inspiración. Suena bien, ¿no te parece? 

Explicado en 10 sencillos pasos, aquí tienes tu guía para lograr mantener tus espacios siempre (o casi siempre) en orden:

1. Asigna un lugar para cada cosa

Cada objeto que tengas debe tener un sitio asignado. Sin un lugar para cada cosa, ¿dónde vas a poner los objetos cuando termines de usarlos? Una vez elegido un lugar para tus cosas, podrás mantener tu casa en orden. Entonces, decide dónde van tus cosas y, cuando termines de usarlas, ponlas ahí.

2. Primero desecha, luego guarda

La cantidad de espacio de almacenamiento en tu habitación es adecuada. El verdadero problema es que tenemos mucho más de lo que necesitamos o queremos. Cuando aprendes a elegir tus posesiones de modo adecuado, solo te quedarás con lo que cabe perfectamente en el espacio con que cuentas. Esa es la verdadera magia de la organización. Todo se reduce a dos tareas: eliminar cosas y decidir dónde guardarlas. “Son solo dos tareas, pero la eliminación debe ir primero. Asegúrate de concluir la primera tarea antes de empezar con la siguiente”, escribe Kondo.

3. El almacenamiento: busca la máxima sencillez

El secreto para mantener una habitación ordenada es buscar la máxima sencillez de almacenamiento, de modo que puedas saber de un vistazo cuántas cosas tienes. Es imposible recordar la existencia de cada objeto que tenemos aun cuando simplifiquemos nuestros métodos de almacenamiento: cuanto más simple, mejor.

4. No disperses los espacios de almacenamiento

En este punto solo hay dos reglas: guarda todos los objetos del mismo tipo en el mismo lugar y no disperses los espacios de almacenamiento. Solo hay dos maneras de ordenar las pertenencias: por tipo de objeto y por persona. Nunca mezcles y obtendrás el espacio que necesitas para comenzar una vida llena de armonía. “Si reduces tus posesiones en este orden, tu trabajo fluirá con una facilidad sorprendente”, asegura. “Al empezar con las cosas fáciles y dejar las más difíciles para el final podrás afinar poco a poco tus habilidades para tomar decisiones, y así acabará por parecerte sencillo”.

5. Olvídate del “plan de circulación” y de la “frecuencia de uso” y hazlo todo de una vez

No hay que complicarse. Sólo establece dónde guardar tus cosas según el diseño de tu casa y solucionarás tus problemas de almacenamiento. Guarda todas las cosas similares en el mismo lugar o en sitios muy cercanos. Cuando tienes que decidir qué conservar, consulta a tu corazón. “Algunos creen que esto es un proceso que nunca termina, y que hay que hacerlo todos los días”, dice Kondo. No deberías hacerlo poco a poco y cuando puedas, justo lo contrario de lo que recomiendan otros expertos, que abogan por adquirir el hábito de hacer un poco cada vez. “Si organizas un poco cada día, nunca acabarás”, dice Kondo.

6. Nunca apiles las cosas: el almacenamiento vertical es la clave

Cuando de guardar se trata, lo vertical es lo mejor. Si tienes espacios de almacenamiento que deberían bastar, pero no bastan, prueba el guardado vertical. Verás que esto resuelve la mayoría de los problemas.

7. No necesitas artículos especiales para guardar cosas

El mundo está lleno de artículos para almacenar muy útiles. Pero, no necesitas comprar separadores ni nada por el estilo. Puedes solucionar tus problemas de almacenamiento con cosas que ya tienes en casa, por ejemplo, cajas de zapatos vacías, pues obtienen altas calificaciones en cinco criterios importantes: tamaño, material, durabilidad, facilidad de uso y atractivo.  ¡Úsalas para ordenar tus objetos pequeños!

8.  No subestimes el “ruido” de la información escrita

Las palabras se convierten en estática que llena el aire. Cuanto más ordenada la casa, más escasos los muebles, más fuerte se siente esta información. Así que empieza por retirar los sellos de los artículos de almacenamiento. Al eliminar el exceso de información visual que no te inspira alegría puedes hacer que tu espacio sea más específico y cómodo.

9. Aprecia tus posesiones

Aunque no nos demos cuenta, nuestras posesiones de veras trabajan duro para nosotros, y desempeñan sus papeles para ayudarnos en nuestra vida. Así como a nosotros nos gusta llegar a casa y relajarnos tras una jornada laboral, nuestras cosas suspiran de alivio cuando regresan al lugar que les corresponde. Trátalas con aprecio y siempre te responderán. La autora lo dice así: “No creo que deba haber ninguna competición en nuestro corazón entre cosas y personas. Si valoramos los objetos que nos importan, y los tratamos bien, no solo durarán más y nos darán más placer; también podemos aprender incluso a ser más amables y generosos con las personas”.

10.  Conserva las cosas porque las amas (no solo porque sí)

Mucha gente vive rodeada de cosas que no necesita, solo “porque sí”. Saca los objetos pequeños y accesorios que no te generan felicidad y conserva solo los que amas. Únicamente esos. “Creo que deberíamos rodearnos únicamente de aquello que nos trae felicidad. Para algunas personas serán un montón de cosas. Para otras, solo un puñado”, dice la autora. “La clave es trabajar para identificar aquello que verdaderamente produce dicha, y para la mayoría de la gente no es fácil. Pero es la mejor manera de asegurarnos de que vivimos con aquello que nos satisface. Y en la cantidad justa”.

Ahora estás listo (a) para comenzar a ordenar tu casa, oficina o cualquier espacio para tener una vida como la soñaste. Recuerda, trata a los objetos casi como personas y conserva sólo las cosas que te hacen sentir 

Transforma tu hogar sin arruinar tu economía

Hace tiempo que te quedas con la mirada perdida en casa imaginando cómo quedaría algún espacio después de hacer obra. Luego te entran dudas porque no sabes qué constructor hará bien el trabajo, por el desorden que se lía, y sobre todo, porque cualquier obra cuesta un dineral. Pero claro, pasas gran parte del tiempo en tu hogar y te gusta que sea cómodo, útil y que luzca bonito. ¡Pues pongámonos manos a la obra para que los cimientos de tu economía aguanten la reforma!

Los azulejos del baño parecen los de Cuéntame. Oye, podríamos poner tarima flotante, que es rápido y queda muy bien. ¡Hay que ver lo que cambiaría el piso con las puertas blancas! ¡Es que en esta cocina ya no cabe nada! Probablemente alguna de estas frases ha sonado en tu casa en los últimos meses. Pero no sabes por dónde empezar, ni si necesitas realmente todos esos cambios, ni cuánto te va a costar. Saca la calculadora y sigue leyendo.

Reformas en casa, una inversión en hogar.

Cualquier mínimo cambio en casa requiere planificación, porque implica cambiar de estilo de vida varias semanas y especialmente porque suelen ser muy costosas. Y, como en cualquier otro gran desembolso, hay que seguir ciertas pautas y saber mirar más allá de la reforma en sí. Las siguientes preguntas son de gran importancia para el ahorrador que quiere mejorar su vivienda sin arruinarse:

  • ¿Reformas por ganar utilidad o por estética? O qué proporción es por uno u otro motivo.
  • ¿Cuánto valoras esa mayor comodidad de tu hogar?
  • ¿Cuánto valoras que tu casa luzca como a ti te gusta?
  • ¿Es factible esa reforma? ¿Hay algún período prohibido en la comunidad de vecinos?
  • ¿Es el mejor momento? ¿Durante el año o mejor en verano?
  • ¿Qué presupuesto tienes? ¿Tienes suficiente liquidez? ¿Cuánto te cuesta financiarte?

Al igual que en otros aspectos de la economía, una reforma se plantea como un reto difícil de superar. Para afrontarlo con éxito, resulta muy útil asemejarlo a una inversión en tu hogar: destinas tus ahorros a modificar tu vivienda porque esperas obtener un beneficio día a día, una vez completada la reforma. Como en toda inversión, la clave está en no precipitarse, estudiar las diferentes alternativas, proyectar diversos escenarios y saber anticiparse a los errores. Y justo en este punto te encuentras ahora leyendo este artículo.

Que no se escape nada en la planificación de tu reforma.

Desafortunadamente, no basta con explicar a los albañiles qué quieres cambiar, esperar que terminen su trabajo y pagarles. Para transformar tu hogar sin arruinar tu economía tienes que controlar las diversas partes de la obra:

  1. Qué quiero cambiar: distribución de espacios, baños, cocina, suelo, cierres, tuberías, instalación eléctrica, climatización centralizada, etc.
  2. Quién me hace la reforma: probablemente el punto más complicado. Aunque las empresas grandes aportan más garantías, también conviene preguntar a familiares y amigos si hicieron obras recientemente.
  3. Pedir dos o tres presupuestos: es prioritario comparar el precio, condiciones y plazos de ejecución con varios constructores.
  4. ¿Es posible hacer esos cambios? Preguntando al constructor, revisando la normativa, y las normas de la comunidad.
  5. Cuánto me cuesta. Lo vemos en el siguiente apartado.
  6. ¿Tengo suficiente ahorro? ¿Cómo ahorro para lograr la cantidad necesaria?

¿Cuánto cuesta una reforma en casa?

La cifra exacta la tendrás una vez que sumes en tu Excel todos los conceptos que vas a ir pagando en las próximas semanas. Lo verdaderamente importante es saber estimar esa cifra antes de firmar el presupuesto. Que no se te escape ningún gran importe es fundamental para que tus ahorros puedan soportar la obra, aunque, para imprevistos y gastos no considerados a primera hora deberías dejar guardado un 10 o 15% adicional.

En toda reforma la actuación del propietario va a influir directamente sobre el total del presupuesto, abaratándolo o encareciéndolo, según sus decisiones. Si dejamos todo en manos de la empresa constructora nos evitamos quebraderos de cabeza, pero perdemos el control de muchos aspectos como precios, calidad de los materiales y elección de los acabados.

Si has seguido los pasos anteriores, antes de la obra conoces perfectamente qué quieres cambiar y tienes capacidad para elegir el mejor presupuesto. Entonces, es imprescindible que el presupuesto sea cerrado, es decir, que aparezcan reflejados todos los cambios y cuánto te van a costar. Además, ya que has hecho tus planes para que la obra se realice en un momento concreto, puedes exigir al constructor que cumpla sus plazos, con penalizaciones en caso de retraso.

En cuanto a la forma de pago, lo normal es pagar un porcentaje al inicio (30%), otro en la mitad de la obra (30%) y el resto al finalizarla (40%).

Y ten en cuenta los impuestos. Porque al presupuesto hay que sumarle el IVA que será del 21%, o del 10% si los materiales no superan el 40% del total de la obra. Y la tasa de obra menor, de entre el 2% y el 5% del presupuesto, que se paga en el ayuntamiento.

Al César lo que es del César y al constructor lo que es del constructor.

Habitualmente, los presupuestos de obra incluyen el coste de los materiales necesarios (cemento, perlita, ladrillos, etc.), pero deja sin definir elementos que elige el propietario, donde el precio es muy variable: interruptores, focos LED, sanitarios, puertas, etc.

De hecho, en este último punto aparece un amplio margen de ahorro. Una vez que tenemos varios presupuestos por delante, es el momento de desglosarlos y buscar ahorro:

  • ¿Es todo realmente necesario?, o hay caprichos estéticos que me disparan el presupuesto.
  • Cuánto me costaría encargar partes de la obra a otras empresas especializadas: las puertas, la cocina, los armarios, los sanitarios…

Ahora que está la casa levantada es el momento.

Hay elementos de la vivienda que se deterioran con el paso de los años. Puede que, a largo plazo, nos interese aprovechar ahora que está la casa manga por hombro con el suelo levantado, que vamos a quitar la solería, o cambiar los cuartos de baño o la cocina para renovar la instalación eléctrica y las tuberías. De igual forma, tampoco tiene sentido instalar un buen sistema de climatización, si las ventanas y cierres no tienen aislamiento térmico, especialmente ahora que está en vigor la legislación sobre la certificación de la eficiencia energética.

Sin caer el vicio de los “ya que” (ya que estamos metidos en obra podemos…) y que los añadidos acaben desvirtuando tu idea inicial, tu presupuesto y tu ahorro, no se debe olvidar que una reforma es una inversión que hay que tratar de optimizar en el tiempo.

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